José Antonio Ruiz Carretón
Hablar de José Antonio Ruiz Carretón es hablar de alguien que ha vivido el pilates desde dentro, con curiosidad y mucho ojo clínico. Manchego de nacimiento, observador y creativo, hoy luce pelo blanco, aunque en su día fue pelirrojo. Su historia no es la típica: está llena de aprendizaje real, del de verdad, el que se cuece en el día a día.
Todo empezó en Madrid, donde conoció las clases de pilates gracias a Lara Fermín, una de las primeras españolas formada por Romana Kryzanowska en Nueva York. Aquello le marcó tanto que en 2002 decidió volver a New York, donde ya había vivido anteriormente para formarse en pilates. Acudió al mítico Dragos Gym, en Manhattan, justo cuando nacía Romana’s Pilates como escuela de formación de profesores.
Allí no solo se formó: se empapó. Inició su formación de certificación al mismo tiempo que Javier Velázquez, con quien forjó una gran amistad, y aprendió de profesores como Edwina Seaver Fontaine, Sari Mejía Santo, Kathy Stanford Grant, Cynthia Shipley entre otros. Lo que iba a ser un año se convirtió en mucho más: nueve años trabajando junto a Romana y Sari, Kathy Edwina Seaver Fontaine, Jerome Weingberg, entre otros, observando, adaptando y entendiendo el pilates desde su esencia.
Porque si algo define a José Antonio Ruiz Carretón es su capacidad de observar y crear. Al enfrentarse a clientes con condiciones físicas y enfermedades críticas, empezó a desarrollar ejercicios propios, siempre respetando la base de la contrología de Joseph Pilates.
En Nueva York abrió su estudio, Zarhcos Pilates New York, en Manhattan 2003, donde se especializó en pilates clásico, priorizando movilidad, fuerza y salud estructural. Su trabajo incluso fue reconocido en el libro de Peter Fiasca, Voices of Classical Pilates, destacando su fidelidad al método original.
Tomo ocasionalmente clases con Lolita San Miguel en Puerto Rico donde la conoció y visitó su estudio. También tomó clases con Bob Likens y trabajo junto a él.
Una trayectoria poco común, construida con paciencia, experiencia y mucha observación.
